jueves, 9 de mayo de 2019




EL LIBRO DE LOS PRESIDENTES:
UN APORTE AL BICENTENARIO



La Academia Caldense de Historia se complace en presentar el libro 1819 – 2019 Bicentenario Batalla de Boyacá. 200 años de vida presidencial, elaborado por el académico Fabio Ramírez Ramírez, como un aporte a la celebración del Bicentenario de la Batalla de Boyacá en Colombia 2019.
     Don Fabio Ramírez Ramírez, nuestro colega de la Academia y manzanareño de tiempo total y corazón sincero, se ha caracterizado por su permanente interés en dar a conocer trabajos salidos de su innata curiosidad por la historia nacional en general y por la historia local de su pueblo en particular. Ya tuvimos la oportunidad de presentar en sesiones solemnes de la Academia, sus libros Por los Caminos de la Historia, Manzanares Puerta de entrada al Oriente y la Historia de la Basílica San Antonio de Padua de Manzanares, obras que sumadas a otros no menos interesantes opúsculos inspirados en el estudio del devenir de su tierra nativa, van sumando sus invaluables aportes a la construcción de la historia regional. Educador por vocación e intelectual por pasión, y no queriendo alejarse de su faena pedagógica en beneficio de los niños y jóvenes de Caldas, ha decidido dedicarse en su retiro laboral a servir de orientador y consejero a quienes vivimos la pasión por las letras y por la historia, como un elixir de eterna juventud.
     El libro que estamos presentando versa sobre un tema que a primera vista nos puede aparecer un lugar común o un “llover sobre mojado”: Una breve reseña biográfica de los ciudadanos colombianos que han tenido el honor de ocupar la silla presidencial. Pero si recordamos con el escritor británico Chesterton, que “uno de los extremos más necesarios y más olvidados en relación con esa novela llamada Historia, es el hecho de que no está acabada”, vamos a entender porqué el autor ha dedicado meses de esfuerzo a recopilar información y datos, algunos ya conocidos y otros no tanto, para armar la estructura de un documento que con toda seguridad va a despertar el interés de sus lectores. Sobre todo porque apelando a la brevedad, a la concisión y a la didáctica, ofrece un texto ameno y comprensible para cualquier lector, independientemente de su edad, nivel de formación o condición social. Y porque además, estamos seguros, los lectores se sorprenderán con ciertas curiosidades no muy estudiadas en los textos formales de la historiografía colombiana.
     Agradezco en nombre de la Academia Caldense de Historia, al académico Fabio Ramírez Ramírez por este significativo aporte a la celebración del Bicentenario Nacional y por su generosa disposición para que nuestra institución se nutra con el valor espiritual y sentimental de su nuevo libro.

Ángel María Ocampo Cardona
Presidente Academia Caldense de Historia

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HISTORIA DE LA PALABRA O LA PALABRA DE LA HISTORIA

Las tareas del hombre comienzan con el destino de la palabra.
     La providencia nos ha entregado este elemento, el más grande de la creación, después del hombre, destinatario de su uso y de los recursos para inventar un idioma y muchos idiomas en la construcción de los caminos de la comunicación.
     El pasado es un enigma y da para las más singulares especulaciones de la ciencia y la curiosidad en la búsqueda de los más antiguos testimonios del comportamiento humano. Se nos antoja, que así nace la Historia, no como una ciencia sino como una disciplina para narrar acontecimientos de épocas dadas; y todos los entregados a estos menesteres han tenido la ligereza de destacar a Herodoto de Halicarnaso como el Padre de la Historia porque sus textos sobre Las Guerras Médicas se remontan a 480 años antes de Cristo y llamadas así porque los griegos se denominaban “medos”.
     Tucídides narró la guerra entre Atenas y Esparta, llamada del Peloponeso 400 años antes de Cristo y Jenofonte, militar y filósofo ateniense, llamado “la musa ática” por la elegancia de su lenguaje también fue un historiador casi contemporáneo del anterior.
     Recientemente, en un lugar entre el Éufrates y el Tigris, fueron descubiertas unas placas de arcilla o discos de arcilla, donde se cree existió la sede del imperio de Acad gobernado por el Rey Sargón.
     Esos sellos se hallaron en el Giparu de Ur, residencia de la poeta, escritora y sacerdotisa Enheduanna hija del Rey Sargón. En ellos, con elegante, inspirada y sublime expresión poética, la sacerdotisa sumeria entona cantos a la diosa Inanna y por ellos se descubre una época de esplendor con el nacimiento de la escritura en la Mesopotamia del siglo XXI antes de Cristo.
     En estas anotaciones estamos expresando que, como géneros literarios y de información, la poesía, la historia, la narración y la crónica, aparecieron 2.500 años antes de Herodoto con la Sacerdotisa de Acad Enheduanna.
     Inmenso espacio descubierto por la arqueología del pensamiento hacia una actividad creadora de seres providenciales que han asombrado al mundo, emergiendo de pequeños lugares geográficos, constituidos con sus crónicas en importantes laboratorios de cultura.
     Así como en Aracataca se vive la historia del génesis en versión Caribe bajo la deslumbrante imaginación de Gabriel García Márquez, también en Manzanares, una ciudad sembrada en el Departamento de Caldas por pioneros de la colonización antioqueña en la abrupta cordillera de los Andes, se han dado casos de hombres constructores de grandeza para ser contada en crónicas que constituyan la fortaleza de su historia.
     Bernardo Arias Trujillo, cronista, novelista, cuentista, escritor de ensayos de elegante estructura literaria, polemista, poeta y traductor.
     Sergio Trujillo Magnenat, soberbio dibujante, admirable pintor y escultor, artista gráfico, ganador de medallas de oro y de plata en los Salones Colombianos de Artistas, fue pionero en nuestro país del Art Deco.
     Fabio Ramírez Ramírez, una expresión humana de perfiles singulares por el amor a un pueblo y a la arquitectura pluridimensional de sus hombres, obreros destacados de la ciencia, el arte y la literatura. Forjador de figuras notables en el ambiente regional y nacional a través de su sabia y elegante pedagogía desempeñada con aciertos en su calificada orientación. Más de cuarenta años al servicio del sector educativo. Un Maestro en el auténtico valor semántico del vocablo, viene ahora a presentarnos una obra de investigación responsable y seria y sobre todo, muy objetiva, sobre los gobernantes de Colombia. Con la sencillez de un hortelano ha titulado su trabajo de auscultación histórica como 1819 – 2019 Bicentenario Batalla de Boyacá. 200 años de vida presidencial en homenaje al hecho histórico.
     Me ha sorprendido este estudio sobre una etapa importante de nuestro acontecer histórico. He aprendido y me he deleitado en su lectura, en ese feliz anecdotario que acompaña esta magnífica obra. Empieza su tarea señalando los primeros gobernantes de Colombia, antes de la Batalla de Boyacá, desde José Miguel Pey hasta Liborio Mejía.
     Incrusta en ella la agonía atormentada del Libertador en el último de los “Retablos Bolivarianos” escrito por el manzanareño Bernardo Arias Trujillo. La gesta emancipadora está ahí contada por Fabio Ramírez con el calificado conocimiento de quién nació para la investigación histórica.
     Descubrimos que esta lucha por la libertad se orientaba a romper las cadenas del sometimiento de un imperio que arrasó vidas y riquezas en un continente de pueblos mágicos y deslumbrantes. España nos invadió con sus espadas, arcabuces, perros y desmedida ambición, pero en ese largo proceso de crimen y de infamia, también irrumpió la luz del pensamiento con fuerza de libertad contenida en la traducción de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Declaración aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente Francesa en 1789, tarea realizada por el santafereño Antonio Amador José de Nariño y Álvarez de Casal que fue publicada en Santa Fe de Bogotá en 1793.
     Ya la intelectualidad de la Nueva Granada sentía los vientos de la renovación refrescándose en la Enciclopedia Francesa recogida en 7 tomos por Denis Diderot y Jean D’ Alambert y se sumía en las fuentes lustrales de pensadores, científicos, filósofos y políticos, entre muchos, Louis Montesquieu, François Marie Voltaire, Jean Jacques Rousseau, quienes con sus ideas motivaron reacciones en las gentes de Francia y el mundo señalando que la razón es el motor principal de toda sociedad, generando, en esa época, cambios importantes en los gobiernos y en la comunidad.
     Francia estaba permeando un nuevo acontecer. Cuando España nos invadía, Francia nos conquistaba con su pensamiento, con su formidable cultura.
     Esta obra de Fabio Ramírez no solo es documental. Es testimonial. En ella descubrimos una curiosa coincidencia: la mayoría de los gobernantes de Colombia fueron abogados, como decir leguleyos caóticos y soberbios que sumieron nuestra historia en un amargo éxtasis. Hay excepciones fenomenales, muy pocas, pero se perciben en este libro de Fabio Ramírez, encontramos algunos en el federalismo que desde 1863 hasta 1880 destacó figuras de empinado astro cultural y de sensibilidad social. Y uno que otro en el siglo XX. Las guerras civiles fueron muchas. Y los momentos de estupor muy frecuentes. Durante la hegemonía conservadora hemos tenido golpes impactantes: la pérdida de Panamá; la entrega de un inmenso territorio de nuestra amazonia al Brasil, durante el mandato de Marco Fidel Suárez; la masacre de las bananeras en el gobierno de Miguel Abadía Méndez. Rescatada la dignidad de la república, se logró un momento estelar, con las grandes conquistas sociales y una gran transformación cultural con Alfonso López Pumarejo.
     Un hecho desafortunado fue la división liberal entre los seguidores de Gabriel Turbay y los de Jorge Eliécer Gaitán: ganadas las elecciones de 1946 por Mariano Ospina Pérez, se dio inicio a una etapa siniestra que costó la vida de más de trescientos mil colombianos. La situación con Laureano Gómez, no fue diferente y Roberto Urdaneta entregó a los venezolanos los cayos de Los Monjes que brotaban sobre un mar de petróleo. Regresó la paz y la prosperidad y el sentido de Justicia social con el General Gustavo Rojas Pinilla...
     Esta historia, estas crónicas apasionantes en la fortaleza pedagógica de este manzanareño y colombiano universal Fabio Ramírez Ramírez, es un objetivo documento sobre lo que hemos sido y lo que hemos dejado de ser en manos de unos hombres con aciertos y muchas equivocaciones, en el recorrido desde la emancipación hasta el actual gobierno.
     Pero, sobre todo, esta obra singular es un homenaje a nuestros libertadores, a nuestros Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander y a los colombianos que aún creemos que Colombia se puede salvar.

Jaime Ramírez Rojas

PREÁMBULO
      
     Con motivo del bicentenario de la batalla de Boyacá tuve la idea de escribir esta obra y presentarla como homenaje personal y de La Academia Caldense de Historia, de la cual hago parte, en que Colombia logró liberarse de las opresoras cadenas del yugo español.
    Haciendo un agradable paseo por las páginas sagradas de la Historia de Colombia, me encontré con que en ellas se ha prescindido de varios nombres de insignes colombianos, que ciñeron la Banda Presidencial y fueron juramentados para ejercer el cargo de Primer Magistrado de la Nación, pero por oscuras razones o tal vez porque no pertenecieron a la oligarquía de los blancos, fueron barridos por la escoba de la discriminación y arrojados al cesto de la basura; tomo como ejemplo el trato que se le dio al ilustre hombre negro Juan José Nieto Gil, que hasta le negaron el elemental derecho de que su retrato ocupara el lugar, que por ley, le pertenecía en la Galería de Gobernantes de Colombia en el Museo Nacional y en el palacio de los presidentes. Pero, pocos días antes de entregar su mandato, el Dr. Juan Manuel Santos Calderón, ciento cincuenta y siete años después, corrigió esta omisión y contrató la elaboración de su retrato en óleo y ordenó colocarlo en los lugares que justamente le correspondía.
    Cada uno de los nombres, que historiadores enceguecidos por el sectarismo político o religioso trataron de desconocer el puesto que la Historiografía les tiene reservado en importante sitial, aunque el cargo lo hubieran ocupado por corto tiempo, todos aparecen en las páginas de este modesto libro, llenando así este vacío histórico.
    En el Ministerio de Educación existen unos reformadores sin rostro que desde los escritorios capitalinos han hecho reformas al sistema educativo sin tener en cuenta que lo bueno no se reforma y que solo lo hacen para congeniarse con el ministro de turno para que este deje huella en su paso por esa dependencia del estado, aunque ingrata sea su recordación.
    En algún momento uno de esos seudo-reformistas, decidió que la Historia Patria o de Colombia, como también se le decía, no era importante que apareciera como Materia de estudio, en el currículo escolar y decidió integrarla al Área de Sociales y lo peor aún, fue dejar a juicio de los maestros la escogencia de los temas que a su limitada capacidad de análisis fueran importantes trasmitir a sus alumnos. Esta determinación trajo como consecuencia que los educadores enseñen lo que les enseñaron y no se esfuercen por investigar, con sentido crítico, los hechos históricos que han dado origen a nuestra nacionalidad.
    Con la Real Audiencia de Santa Fe, capital del Nuevo Reino de Granada, se inició la Época de La Colonia, considerada como la segunda de la Historia Colombiana. La Real Audiencia fue un tribunal de justicia conocido con ese flamante nombre; en 1550 se considera que allí se inició la Época Colonial y en esas condiciones permaneció nuestro territorio hasta 1810, en que se dio el Grito de Independencia. Ese glorioso día ejercía el cargo de alcalde de Santa Fe de Bogotá, el Señor José Miguel Pey García de Andrade, quien salvó de morir, a manos de los sublevados enfurecidos, a José González Llorente, el español dueño del florero.
    Durante esta época se fortaleció el dominio de España en América. Los indígenas fueron explotados inmisericordemente y el oro, en grandes cantidades, se lo llevaron para la llamada Madre Patria.
    Nuestra Nación, durante su historia, ha tenido cinco nombres, desde 1819, hasta nuestros días, ellos son:

LA GRAN COLOMBIA, duró con este nombre 12 años, de 1819 hasta 1831.

NUEVA GRANADA, con una duración de 29 años, de 1832 a 1861.

CONFEDERACIÓN GRANADINA, con una duración de 3 años, de 1858 a 1861. (El más corto).

ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA, este nombre tuvo una duración de 23 años, que empezó en 1861 y finalizó en 1886.

REPÚBLICA DE COLOMBIA, es el que actualmente conserva y viene desde La Constitución de 1886.
    En 1564, la Corona española resolvió crear el cargo de presidente. Este cargo, durante La Época de la Colonia, fue ejercido por los siguientes señores: Andrés Díaz Venero de Leiva, Francisco Briceño, Lope Díez Aux de Armendáriz, Antonio González, Francisco de Sande, Juan de Borja, Sancho Girón, Martín de Saavedra y Guzmán, Juan Fernández Córdoba y Coalla, Dionisio Pérez Manrique, Diego Egües Beaumont, Diego del Corral Carrascal, Diego de Villalba y Toledo, Melchor de Liñán y Cisneros, Francisco Castillo de la Concha, Sebastián de Velasco, Gil de Cabrera y Dávalos, Diego Córdoba Lasso de la Vega, Francisco Cosio y Otero, Francisco Meneses Bravo de Saravia y Francisco del Rincón.
    La Época de la República, la resumen los historiadores Jesús María Henao y Gerardo Arrubla, en su obra: “COMPENDIO DE LA HISTORIA DE COLOMBIA” , de la siguiente manera: “Cuando el Congreso de Angostura se encontraba reunido, hizo presencia El Libertador Simón Bolívar, en diciembre de 1819. Bolívar informó a los congresistas sobre los éxitos alcanzados en la campaña de Boyacá manifestando su interés de que Venezuela y la Nueva Granada formaran una sola nación, que contara con un solo gobierno y en las primeras horas del día 17 de diciembre de 1819, fue aprobada la creación de la República de Colombia. Puesto de pie Don Francisco Antonio Zea, presidente de la corporación anunció en voz alta: “La República de Colombia queda constituida, ¡Viva la República de Colombia!”.
      Zea nació en Medellín el 23 de noviembre de 1766; estudió en el Seminario de Popayán, fue profesor en el Colegio San Bartolomé, recibió gran influencia del Sabio José Celestino Mutis, quien lo vinculó a la Expedición Botánica.
      El Congreso de Angostura realizó varios nombramientos, mientras se reunía el congreso de Cúcuta, entre ellos eligió como presidente de Colombia al General Simón Bolívar y como Vice-presidente a Francisco Antonio Zea.

Fabio Ramírez Ramírez

miércoles, 8 de mayo de 2019

Presentación del libro

1819- BICENTENARIO BATALLA DE BOYACÁ 200 AÑOS DE VIDA PRESIDENCIAL - 2019



lunes, 11 de marzo de 2019

NUEVO ACADÉMICO CORRESPONDIENTE


PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA CALDENSE DE HISTORIA, ACADÉMICO ÁNGEL MARÍA OCAMPO, EN
EL ACTO DE POSESIÓN DEL NUEVO ACADÉMICO CORRESPONDIENTE, JHON
JAIME CORREA RAMÍREZ

Toma de Posesión
Entrega del diploma correspondiente
Es grato sesionar en esta Academia, de manera particular cuando se trata de regocijarnos con la llegada de un nuevo integrante. Hoy nos reunimos para presenciar, la toma de posesión del nuevo Académico Correspondiente, Dr. Jhon Jaime Correa Ramírez. De acuerdo con nuestras regulaciones estatutarias, en especial el artículo 7 de nuestros estatutos, esta institución se compone de 27 socios de Número, igual al número de municipios del departamento; de hasta 10 socios Honorarios; y de hasta 40 Académicos Correspondientes de los cuales, por lo menos 30, deben ser residentes habituales en el Departamento, y los demás, en el resto del país o en el exterior (art. 7).

En esta ocasión, el nuevo académico Correspondiente viene a enriquecer la selecta nómina de integrantes de la lnstitución, habida cuenta de sus probados méritos, que lo habilitan para ser admitido, en cumplimiento de lo establecido en los artículos 10 y 11 de nuestros estatutos, que a la letra dicen: “Art. 10º. Para ser electo Miembro Correspondiente se requiere dedicación al estudio de la Historia de Colombia y de Caldas y competencia probada en trabajados publicados de verdadero mérito por la calidad de su contenido”. “Art. 11º. La candidatura para ser Miembro Correspondiente, deberá ser presentada en sesión ordinaria y por escrito, por al menos dos académicos, quienes deberán estudiar la Hoja de Vida y los méritos del candidato y conceptuar sobre los mismos. El informe respectivo será sometido al estudio y aprobación de la Academia”.

En sesión llevada a efecto en días pasados, a iniciativa de los académicos Albeiro Valencia Llano, Fabio Vélez Correa y quien les habla, fue propuesto el nombre del historiador y profesor universitario Dr. Jhon Jaime Correa Ramírez, para llenar una de las vacantes de académicos correspondientes fallecidos o retirados por incumplimiento de los deberes estatutarios. Sustentada la hoja de vida del candidato Dr. Jhon Jaime Correa Ramírez, se constató que acredita con suficiencia los méritos para ser admitido con la categoría de Miembro Correspondiente en esta Academia, por lo cual, con el voto unánime de los asistentes a la reunión, fue aceptado su ingreso. El mero hecho de desempeñar el cargo de Director de la Maestría en Historia de la Universidad Tecnológica de Pereira, ya es mérito suficiente para ostentar el título de Miembro de la Academia Caldense de Historia, porque allí, bajo su digna y sabia orientación, se están formando los nuevos historiadores profesionales de la región, que están llamados a recibir la posta de nuestras manos, en un futuro ya muy cercano.

Pero sucede que como lo demostrará a continuación el académico Dr. Albeiro Valencia Llano, al presentar a nuestro nuevo socio, el Dr. Jhon Jaime Correa Ramírez ha venido adelantando además una labor intelectual de alto impacto en el campo de la historiografía de la región, desde su escenario de profesor universitario en la ciudad de Pereira.

 Doctor Jhon Jaime. Reciba un cálido saludo de bienvenida a la Academia Caldense de
Historia. Su nombre y su prestigio, nos honran.

Gracias a todos.

jueves, 21 de febrero de 2019

PRESENTACIÓN


PAPEL DE OFICIO N° 24





PALABRAS DE PRESENTACIÓN
Por Fabio Vélez Correa


Buenas noches… La oscuridad de las calles, alumbradas por las luminarias eléctricas, no alcanza a opacar la luz intensa que brilla en este recinto de la cultura y el espíritu y que nos llena de emoción porque es el ambiente apropiado para regocijarnos con una nueva entrega de las páginas de Papel de Oficio, la revista literaria.

            Y es que cada vez, y creo así puede ocurrir con Ustedes amigos acompañantes del evento, que tomo en mis manos y hojeo las páginas de un libro o de una revista recién editado, siento que mi espíritu se exalta, mi mirada se agita y mi olfato quiere acercarse a percibir el fresco y agradable olor de la tinta de imprenta que forma letras, palabras, oraciones, párrafos y textos literarios, históricos o analíticos.

            Y ello, porque aún aletea en mi espíritu el amor por el artículo escrito, por la hoja librificada y por el documento unitario que conforma el libro, sea un conjunto de poemas, varios cuentos de distinta índole, páginas bien investigadas de aconteceres históricos o una buena novela.

            Y pienso en las páginas que estructuran esta nueva edición de Papel de Oficio y siento que revivo intensamente las emociones anotadas…

            Doy gracias a Elizabeth y a Jaime, los dueños intelectuales de esta hermosa empresa del espíritu que viera la luz en 1977, 42 años atrás, en Anserma (la “Abuela de Caldas”), como suele llamarse a esta población del occidente, por darme la oportunidad de intervenir con mis pocos conocimientos sobre el proceso editorial de la revista.

            Y lo hago revisando el material que me envían los colaboradores, ubicándolo en el espacio definido de la revista y, en algunos casos, seleccionando fotografías o imágenes que puedan ilustrarlo, entonces regreso con la memoria a esos dinámicos años setenta del Siglo XX, cuando con algunos amigos de la Colina del Viento, mi pueblo (Jorge y  Roberto (mis hermanos), Germán Ocampo, Javier Guevara, Hur Delfin, el caricaturista, etc.), preparaba los textos para la edición mimeografiada de la Gaceta Literaria “Ecos del Círculo”, cuando aún el computador no aparecía en nuestros afanes cotidianos.

            Definitivamente, esas inquietudes que nos forjaron en los años jóvenes, son la simiente firme para nuestros proyectos de la vida adulta y eso representa para mí la participación en la edición de Papel de Oficio, en su edición N° 24, que contiene artículos para todos los gustos  y todos los lectores.

            Aparece la Historia en los escritos: “Cábalas en torno al nombre de Risaralda”, de Ángel María Ocampo Cardona; “Crónica de los vencidos: desde la cultura agustiniana a la cultura grecolatina”, de Carlos Arturo Arbeláez Cano; “Napoleón entre el amor y los compromisos  de estado”, de César Montoya Ocampo; “La campaña de Ponciano Taborda en la guerra de 1885” y “El obispo Miguel Ángel Builes y sus virtudes heroicas”, de Alfredo Cardona Tobón y “Notas breves sobre Heráldica”, de Enrique Quintero Valencia.

            El ensayo literario presente en los trabajos: “César Montoya Ocampo, Jaime Ramírez Rojas y  Papel de Oficio”, de Augusto León Restrepo; “La historia de la novela Risaralda”, de Albeiro Valencia Llano; “Los Juegos Florales”, de Elizabeth López Ríos; “Lo social en los cuentos de María Eastman”, de Jorge Eliécer Zapata Bonilla; “Juan David Morgan. Novelas de un abogado con apellido de corsario”, de Jorge Iván Mora, “Candelario Obeso, el poeta negro colombiano”, del Grupo Política, Cultura y Sociedad; “Edgardo Escobar, Poeta intimista”, de Augusto León Restrepo; y “Escritores del Occidente de Caldas... 34 años después”, de mi autoría.

            La creación literaria tiene su presencia con el cuento “La rata millonaria”, de Germán Ocampo Correa; y los poemas de Jaime Ramírez Rojas y de las poetas nuevas de Anserma, Elizabeth Adriana Rincón Bedoya y Sandra Milena Escobar Álvarez.

            La actividad artística en “El cacique que soñó Vallejo”, de Jorge Eliécer Zapata Bonilla; “Divertimentos Estéticos”, de Jorge Vélez Correa, que incluye los textos: “Armando Arango o el nacimiento de un gran fundidor de bronces artísticos”; “Breve historia de negocios y estafas de arte en Medellín” y “La triste humillación a un escultor proletario”; “Cine de infancia, en Anserma Caldas”, de Octavio Hernández Jiménez; “Luis Carlos González Mejía”, de Jaime Rico Salazar; “La Comunidad y la protección del Patrimonio”, de Juan Manuel Sarmiento Nova; “Riosucio: La Danza y el Folclor”, Homenaje a las Danzas del Ingrumá en sus Bodas de oro, de Elizabeth López Ríos y “La Orquesta Filarmónica Juvenil del Café, una realidad cultural”, de Édgar Eider Melán Hidalgo.

            Como puede analizarse a simple vista, son más de 25 colaboraciones dispuestas para divulgar, enseñar y divertir a sus lectores, porque esa es la filosofía de Papel de Oficio, llegar a las gentes de Caldas para dejar vigentes y asequibles los nuevos textos de los escritores, historiadores y ensayistas del departamento.

            Cabe destacar y lo hago como un amplio paréntesis, que varios de los colaboradores somos integrantes de la Academia Caldense de Historia: Albeiro Valencia Llano, Jorge Eliécer Zapata Bonilla, Ángel María Ocampo Cardona, Octavio Hernández Jiménez, Germán Ocampo Correa y yo, por supuesto, dejamos nuestra impronta en estas páginas porque, aparte de historiadores, también tenemos otras inquietudes estéticas.

            Asimismo, alguien lo dijo con cierto aire zumbón, tiempos atrás, que la Academia es el “brazo literario”…, de Papel de Oficio y ¡Vaya si nos sentimos orgullosos de ello!

            Y sin más, hasta aquí llego con mi disertación y les dejo con las hojas de Papel de Oficio que, espero, les van a brindar iguales o mejores emociones que las anteriores.
            Buenas noches y superiores lecturas.

            Secretaría de Cultura de Caldas, Febrero 20 de 2019.