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ENTRE MÁS PRIMO, MÁS ME ARRIMO.
LA ALIANZA ENDOGÁMICA DE LOS COLONIZADORES DE CALDAS

Por: María Elvira Escobar Gutiérrez
Maestría en Antropología

RESUMEN

La idea central de este trabajo es la de buscar el origen y las causas de las formas de endogamia presentes en la región caldense: el matrimonio preferencial entre parientes y las alianzas múltiples entre familias.

En la mayoría de las zonas rurales del Departamento de Caldas, una de las características de la alianza matrimonial es su realización a través de enlaces entre parientes cercanos. Es tan común que existe un refrán que las resume: "Entre más primo, más me arrimo".

Palabras clave: Formas de endogamia, endogamia, alianza matrimonial, colonizadores de Caldas.

BETWEEN COUSINS, I GET CLOSER.
THE ENDOGAMIC UNIONS OF CALDAS’ SETTLERS

By: María Elvira Escobar Gutiérrez

SUMMARY

The main focus of this essay is to look for the origin and the causes of the forms of endogamy that can be found in Caldas: the preferential marriage between relatives and the multiple alliances among families.

In most of Caldas’ rural areas, marriage among close relatives is one of the characteristics of marriage itself. It is so common that there is a common idiom that describes it “Entre primos, más me arrimo (Literally, between cousins, I get closer)”.

Key words: Kinds of endogamy, endogamy, marriage, settlers of Caldas.












 Familia tradicional antioqueña (foto tomada de internet)

INTRODUCCIÓN

La endogamia es una costumbre de matrimonio preferencial que puede referirse a la escogencia de cónyuge dentro de un círculo delimitado sea de parientes, de paisanos o vecinos de una misma comunidad o vereda, de miembros de una misma clase social o casta, de creyentes de una religión, de participantes de una comunidad lingüística o de un grupo determinado racial o étnicamente. En Caldas, y muchas zonas del país, lo que prima es la endogamia consanguínea.

El estudio de las características familiares de los colonizadores exitosos, es iniciado por Christie (1986), continúa con el de Giraldo Zuluaga (1997) el cual analiza los entronques familiares de los pobladores que se entrelazaron con los dueños de las grandes concesiones, y por Arango (2003) que analiza a los concesionarios de las tierras que tuvieron que ver con la colonización.

El presente estudio parte de las alianzas matrimoniales con el objetivo de entenderlas como una herencia social tradicional, que se perpetúa en el tiempo. Identifica tanto a quienes realizaban la colonización campesina apoyándose en sus parientes, como a quienes las utilizaron cuando la gesta había terminado y ya se encontraban confortablemente instalados y eran propietarios de minas, de tierras, pero sobre todo del comercio, como una estrategia de acumulación de patrimonio, que condujo a desvirtuar el objetivo temprano del movimiento migratorio. Estas prácticas de matrimonio, de origen tradicional, identificaron simultáneamente a dos clases distintas y por razones diferentes: los campesinos y los terratenientes, aunque en ambos casos relacionadas con la protección del patrimonio y el origen rural de las familias. Realidad similar a la  que existe, para la difusión de la endogamia consanguínea, en el Medioevo entre el campesinado y entre la nobleza.

El establecimiento final de nuevas poblaciones en tierras de óptimas condiciones y estratégicamente situadas, se tradujo en el entrelazamiento de los más exitosos con los concesionarios iniciales de los grandes territorios, hasta entonces baldíos, y para ello se utilizó la tradición de alianzas preferenciales entre parientes (Giraldo Zuluaga, 1997). Sin embargo, persiste también para aquellos que solo obtuvieron la autonomía basados en la pequeña producción, los cuales también mantuvieron la costumbre, pero forzados por sus limitadas condiciones materiales de existencia.

El proceso es interesante, pues la endogamia tradicional, tanto en la clase dirigente como entre el campesinado, se refuerza por razones obvias: el aislamiento de regiones con malas comunicaciones, el reducido número de familias avecindadas y una antigua costumbre de mezclas matrimoniales. Estos factores conducen a utilizar un patrón de alianza cerrado, que protege y fortalece a los pobres y a la vez favorece patrimonial y socialmente a los más pudientes (quienes son los que producen los datos genealógicos y por lo tanto entre quienes se realizó el estudio). Aún, hoy, florece la endogamia local y consanguínea en las zonas rurales (Jaramillo y Rivera, 1993) y es evidente entre la clase dirigente de Manizales (Christie, 1968: 38-39).

El estudio histórico del parentesco, de las relaciones de alianza matrimonial, demuestra que éstas no son ajenas a las condiciones de vida de una sociedad; están determinados por su base material, concepción que permite realizar el estudio de un tema especializado para contribuir a entender el conjunto de una etapa histórica.

La idea central de este trabajo es la de buscar el origen y las causas de las formas de endogamia presentes en la región caldense: el matrimonio preferencial entre parientes y las alianzas múltiples entre familias. En la mayoría de las zonas rurales del Departamento de Caldas, una de las características de la alianza matrimonial es su realización a través de enlaces entre parientes cercanos. Es tan común que existe hasta un refrán que las resume: "Entre más primo, más me arrimo".

Cuando se inició este trabajo, las investigaciones realizadas en el Hospital de Caldas por la genetista Aurora Valencia de Grajales (1992, comunicación personal) demostraban la marcada frecuencia y la incidencia de la endogamia consanguínea en algunas patologías de origen hereditario, presentes en el Departamento de Caldas. Esta información condujo a impulsar la dirección del trabajo de grado de Olga Lucía Jaramillo y Nora Rivera (1993), realizado en las veredas de Aranzazu, Caldas, para encontrar las razones que constreñían a los miembros de las comunidades rurales en la selección de consorte e impulsaban la práctica de uniones consanguíneas, aunque las parejas tuvieran, hoy, dudas y temores sobre sus efectos en la herencia biológica. Entre las restricciones objetivas e involuntarias para mantener la pauta endogámica que encontró dicho trabajo, se evidenciaron la escasa movilidad espacial de la población, la pequeña producción familiar aislada, la confianza y la cercanía de las relaciones sociales entre parientes.

El término de "la estrechez del lugar" utilizado, aún hoy, por los párrocos para otorgar la dispensa religiosa necesaria para la realización de dichos matrimonios, no es más que una forma de expresar el conjunto de las razones materiales, que los sustentan. Sin embargo, los implicados no perciben la práctica como producto de condiciones objetivas, sino como una costumbre preferencial, valorada positivamente, enmarcada en la tradición y proveniente de una escogencia libre (Jaramillo y Rivera, 1993: 12).

Este patrón no es ajeno a otras regiones del país, pero ha sido destacado en la zona de influencia antioqueña en diferentes épocas (Pombo, /1869/ 1992; Gutiérrez de Pineda, /1968/1994: 476) y corresponde a poblaciones que comparten características de zonas tradicionales, premodernas, donde la movilidad es limitada, la forma de producir pausada, se valora la tradición como guía del comportamiento y la producción, aunque tenga un destino comercial, no permite la acumulación que exige la forma empresarial (Palacios, 1983: 444), por lo cual aún hoy puede compararse con la situación preindustrial o tradicional (Dobrowolski, 1971), todo lo cual constituye una restricción para la escogencia de cónyuge. En las sociedades tradicionales el parentesco es la red de apoyo más amplia y efectiva a la cual se puede acceder, sus derechos y deberes están bien definidos; su apoyo, solidaridad y lealtad reemplaza lo que hoy en día se entiende como seguridad social.

A partir de la bibliografía se encontraron dos posibles fuentes de comparación, la Europa medieval y las zonas de colonización de la frontera agrícola en América Latina en el siglo XIX. En la primera, la práctica ha sido estudiada por historiadores y antropólogos a través de datos puntuales que incluyen la persecución desencadenada por la Iglesia a diversas formas de alianza endogámica para el campesinado y para la nobleza europea (Goody, 1985; Burguière, 1988; Guichard, 1988). Las numerosas prohibiciones y barreras solo pueden explicarse por la efectiva presencia de estos patrones de escogencia matrimonial, en las poblaciones de la época. La liberación de las dispensas, que representaban una erogación sentida por el campesinado, fue producto de los avances del capitalismo (Freeman, 1968: 262-263; Rosa, 1989: 126). En América Latina se analiza su presencia como una forma de mantener las grandes posesiones adquiridas. 

Para analizar este caso la determinación de la muestra debía considerar unidades familiares que suscitaran el interés de los genealogistas, facilitaran ubicar la práctica endogámica en el pasado y a medida que se desarrollaba la colonización y permitieran, por lo tanto, observar el fenómeno empíricamente en los registros de las familias de Antioquia y Caldas, por ello se escogió el grupo de la Expedición de los Veinte que la conformaron veinte hombres que buscaban un sitio apropiado para fundar la ciudad. Aunque ya existía una colonización agraria importante, el hecho es que estos veinte consiguieron el sitio para instalar una ciudad. Ya, lo que es la fundación misma es una actividad de múltiples grupos familiares.

Se utilizaron los datos de diferentes historiadores (Fabo, 1926; Sánchez Zuleta, 1988; Ocampo Trujillo, 1972; Valencia Llano, 1990) para establecer los personajes y luego se obtuvo la información de sus alianzas matrimoniales en el libro de Genealogías de Antioquia y Caldas, de Gabriel Arango Mejía (1910/1993).

La información que proveen las fuentes para identificar a los fundadores de Manizales, solo incluye a los hombres; se establecen, como dato general, los lazos de parentesco que tienen entre sí varios de los fundadores, sin identificar a las mujeres a través de las cuales los establecen. Al estar excluidas las mujeres de la memoria histórica y de la popular, el paso siguiente consistió en buscar los datos y la ascendencia de las esposas, lo que permitió complementar la información y visualizar las alianzas matrimoniales que se realizaron en el proceso. Para hacer el cómputo de los grados de parentesco se siguió la pauta descrita por Valencia Zea (1988: 60-61), que es la misma estipulada por el Código de Derecho Canónico, (Codificación de 1959-1983, c.108, c.1091 y c.1092 en el Libro I, Título VI) y por el Derecho Canónico de 1983.

Las carencias en la fuente genealógica redujeron el grupo de personajes a Joaquín Arango Restrepo casado con Eulalia Palacio Restrepo, su matrimonio se celebró en 1827 en Abejorral; Antonio María Arango Montoya era el marido de Ana María Echeverri Díaz y Victoriano Arango Montoya estaba casado con Benedicta Mejía Londoño; José María Correa Ángel con Joaquina Álvarez Pérez; Joaquín Echeverri Díaz y Rosa Isaza Echeverri, contrajeron matrimonio en Abejorral en 1824; Nicolás Echeverri Díaz casado con Ana María Arango Palacio, casados en 1831 en Abejorral; Alejandro Echeverri Isaza, hijo de Joaquín Echeverri y Rosa Isaza, casado con Fermina Palacio Isaza; Vicente Giraldo Zuloaga tuvo sucesivamente como cónyuge a Simplicia Salazar y a Adelaida Ramírez; Eduardo Antonio Hoyos Ángel quien estaba casado con Amelia Ángel Jaramillo y Marcelino Palacio Restrepo casado con Mercedes Echeverri también hija de Joaquín Echeverri y Rosa Isaza.

Los colonos provienen de familias grandes, viajan juntos varios hermanos o se van quedando en las regiones fundadas con anterioridad los/las hermanos/as, de forma que pueden proveer un apoyo para los de la vanguardia. En el siglo XIX, el acceso a la tierra se lograba por la fuerza o por la compra. La colonización antioqueña fue un largo peregrinar de generaciones en búsqueda de una tierra libre donde poder establecerse.

En el proceso de desplazamiento hacia el sur, se desenraizaban de su localidad y de sus parientes, lo que hubiera podido abrir los horizontes para la escogencia de pareja, pero la norma cultural preferencial se mantuvo a donde fueron llegando y por ello se ligaron por grupos enteros de hermanos o de primos, negando en buena medida la escogencia individual. La migración parece haber tenido efectos en el hecho de que los matrimonios entre consanguíneos se limitan, y aparecen agrupados sólo en algunas de las generaciones, cuando los parientes se vuelven a encontrar.

El constante éxodo del grupo juvenil antioqueño lo lleva a establecerse dentro de alguna subcultura colombiana, en la cual no pudiendo o queriendo adaptarse a las imágenes del nuevo ambiente, y presionado además por sus familiares maternos, temerosos de la intromisión en la vida familiar de elementos foráneos… retornaban y regresan a su terruño nativo a casarse. (Gutiérrez de Pineda, 1994: 474).

Las familias de los fundadores se originaron en diversos sitios de Antioquia, unas en Medellín, trasladándose después a Rionegro, posteriormente a Abejorral como la de Fermina Palacio Isaza, la de Eulalia, Teresa, Leocadia y Marcelino Palacio Restrepo; la de Rosa Isaza Echeverri y la de Joaquín Arango Restrepo; originarios de Santa Fe de Antioquia, luego establecidos en Rionegro, como los de Benedicta Mejía Londoño y la de Amelia Ángel Jaramillo; de Santa Fe de Antioquia, a Rionegro y finalmente a Marinilla la de Adelaida Ramírez Salazar.

En 1787 un grupo de colonos organizados del oriente antioqueño (Rionegro y Marinilla) se desplazó hacia el sur, acosado por la extrema pobreza y por la escasez de tierra. Aquellas gentes dirigieron su mirada sobre los valles de Sonsón en busca de tierra, pastos, salinas y minas de oro. Fue así como se inició el poblamiento en Sonsón en diciembre de 1787. Los colonos establecidos en Sonsón, presionados por los concesionarios realengos, continuaron su marcha por las vertientes, urgidos por hallar tierras disponibles. En 1808 demarcan la nueva partida de Abejorral... (Giraldo Zuluaga, 1983: 71).

La unidad entre los hermanos se da entre otras por matrimonios múltiples, en los cuales varios hermanos/as se casan con un conjunto de hermanos/as. Se percibe entonces esta particularidad como algo “muy paisa” y se desconoce la existencia en otras partes del país y en otras naciones en donde se mantiene también la pausada forma de producir y a la vez, este tipo de matrimonio.

El grupo familiar se instalaba mientras sus hijos eran pequeños y luego con el matrimonio algunos insistían en la colonización, hijos segundones del colonizador anterior. Así habían funcionado por generaciones. En cada sitio dejaban parientes, hermanos mayores que podían ayudarlos.

Es interesante el afán por formar familia ya que ésta es “el arma con que se coloniza”; tener esposa e hijos significaba más posibilidades para “formar rancho y abrir bosque”. Por esta razón era mal visto que un hombre a determinada edad permaneciera soltero. Se decía: “Cómo será de pobre que no se ha casado”, o “murió pobre y soltero” (Valencia Llano, 1996: 68).

El análisis de los datos que se tienen sobre los primeros colonizadores nos indican que la endogamia entre ellos se había iniciado desde antes de salir de Antioquia, incluso, en algunos casos, desde los siglos XVII y XVIII, por lo cual las mujeres, no solo son esposas de cada colonizador; son grupos emparentados, por consanguinidad y por alianza, los que se dirigen paso a paso, en la búsqueda de tierras libres, fértiles y con buenas posibilidades de comunicación.

Además de que las mujeres acompañaron a sus esposos en la búsqueda de tierras, compartieron las penalidades del viaje y las dificultades de instalarse, que la colonización se realizó para desarrollar la pequeña producción, actividad por definición de carácter familiar; hay que resaltar que los fundadores están emparentados entre sí a través de parientas femeninas, especialmente sus respectivas hermanas.

Se empiezan a apreciar no solo las alianzas de un grupo que se empeña en el objetivo común de la colonización, sino el hecho destacable de que los matrimonios eran múltiples: varios hermanos/as con varios hermanos/as. A pesar de ello, las mujeres siguen ausentes de las investigaciones históricas. Ellas juegan un papel activo en la colonización, fundaciones y domesticación de la nueva frontera agrícola, no solo a través de su participación directa individual, sino del establecimiento de las alianzas que unen y fortalecen a los grupos involucrados.

Es importante destacar que el sistema de filiación prevaleciente, exige que el primer apellido sea el paterno y que las genealogías se tracen a partir de éste. Esto conduce a que el apellido materno se encuentre en desventaja, pues desaparece a medida que avanzan las generaciones y exija, por lo tanto, una búsqueda intensiva, para establecer los lazos de parentesco entre los miembros de las familias, tal como pasó con varios de los apellidos que fueron utilizados en la investigación y que corresponden a ancestros femeninos de los fundadores y de sus cónyuges.

Este es el caso de las cinco hermanas Vélez de Rivero cuyo apellido desaparece y se pierde el parentesco que habían establecido entre varios de los troncos familiares de referencia; pues tres de ellas contrajeron matrimonio con hermanos Restrepo (1717) (uno de los cuales es el antecesor directo por el lado materno, de los Palacio Restrepo); otra se casó con el iniciador del apellido Palacio (1701) y la última con el ancestro directo de todos los Arango (1694) (Arango Mejía, 1993; T1: 60). Sin embargo, estas alianzas tempranas volverán a reanudarse generaciones después entre sus descendientes, quienes siendo primos en octavo grado, reanudarán la alianza.

... han mostrado que ciertos símbolos de alianza que ponen en juego a los "parientes" en sentido lato –consanguíneos, afines o consanguíneos de afines– caracterizan de forma reiterada el campo matrimonial de grupos sociales tan distantes como campesinos y los aristócratas. Estos símbolos de alianza unen a consanguíneos más o menos alejados o a cónyuges que, por medio de su unión, renuevan una alianza celebrada varias generaciones antes entre miembros de su círculo de parientes; se habla entonces de nuevo encadenamiento de alianzas (Zonabend, 1988: 47-48).

El proceso es interesante, pues la endogamia tradicional, tanto de la futura clase dirigente como del campesinado, se refuerza por razones obvias: el aislamiento de regiones con malas comunicaciones, el reducido número de familias avecindadas, aunado a una vieja costumbre de mezclas matrimoniales. Estos factores conducen a utilizar un patrón de alianza cerrado, que protege y fortalece a los pobres, campesinos, y a la vez favorece patrimonial y socialmente a los más pudientes. Los fundadores se iniciaron como campesinos para convertirse en la clase dirigente.

Las alianzas matrimoniales se convierten en medios para realizar actividades que exigen un grado alto de solidaridad y ayuda mutua, como fue la colonización de vertientes; o en instrumentos para preservar escasos patrimonios o para su contrario, consolidar las riquezas y posición que se logren y para transmitirlas a los descendientes en un proceso de monopolización y a la vez de exclusión para quienes se encuentran en posición desventajosa.

Por muchos años, los colonizadores antioqueños que vinieron a Manizales fueron de extracción rural, incluidos los que llegaron con algunos bienes de fortuna... Todos, los unos y los otros, cargaban sobre sí el fardo del feudalismo y la visión relativamente estática de las cosas que esa extracción social comporta (Robledo Castillo, 1996: 23).

Al parecer el parentesco entre hermanas, sea madres, abuelas o bisabuelas es el que prima en los matrimonios. Esto es lógico, pues antes de ellas, el apellido esta dado por la vía paterna, por un español recién llegado. Es decir, por parte de las mujeres esta la continuidad, los lazos afectivos y conyugales; con una ventaja, el apellido no aparece tan claramente identificado por estar subsumido en la continuidad de la cadena. No se conoce la genética, y se supone que los daños producidos por un apellido muy cercano son producto de una maldición divina, lo cual puede ser evitado con las dispensas religiosas, pero en caso que el apellido esté lejos, en cuarto grado o más atrás es más fácil obviar este problema. En la práctica los matrimonios más comunes son entre parientes de octavo grado de parentesco, hay algunos más cercanos pero la norma es ésta; entre los más jóvenes el parentesco es aun más próximo.

CUADRO 1 (Ver Anexo 1)

Miembros de las 11 familias de la muestra, con los implicados en diversas formas de alianza endogámica, por generaciones.  La generación de los fundadores está identificada con F en cada familia.

FAMILIA
1ª gen
2ª gen
3ª gen
4ª gen
5ª gen
6ª gen
7ª gen
Total
  %
ÁLVAREZ

TOTAL MIEMBROS
  2
  4
 16
 14
  4
 21
 16F
 77
100.00
ENDOGAMIA
  -
  -
  2
  8
  -
  8
  8
 268
 33.76
ÁNGEL

TOTAL MIEMBROS
  2
  5
  4
 20
 23
 13
 10F
 77
100.00
ENDOGAMIA
  -
  -
  -
 14
  8
  4
  -
 26
 33.76
ARANGO

TOTAL MIEMBROS
  2
 16
 21
 13
 29
 45F
 42F
168
100.00
ENDOGAMIA
  -
  4
  6
  5
 10
 29
 20
 74
 44.07
CORREA

TOTAL MIEMBROS
  2
 15
 19
  6
  4
 12
 20F
 78
100.00
ENDOGAMIA
  -
  4
 10
  6
  -
  4
  8
 32
 41.02
ECHEVERRI

TOTAL MIEMBROS
  2
 11
 10
 13
 10
 16F
  8F
 70
100.00
ENDOGAMIA
  -
  4
  2
  9
  8
 14
  8
 45
 64.28
GIRALDO

TOTAL MIEMBROS
  2
 27
  9
 10
 11F
  -
  -
 59
100.00
ENDOGAMIA
  -
  4
  4
  -
  -
  -
  -
  8
 13.55
HOYOS

TOTAL MIEMBROS
  2
 13
  8
 23
  2
  4F
  5
 57
100.00
ENDOGAMIA
  -
  3
  -
 17
  -
  -
  -
 20
 35.08
ISAZA

TOTAL MIEMBROS
  2
  5
  4
 11
 18F
  -
  -
 40
100.00
ENDOGAMIA
  -
  -
  4
  2
 14
  -
  -
 20
 50.00
MEJÍA

TOTAL MIEMBROS
  2
 18
  9
  4
 18
 17
  4F
 72
100.00
ENDOGAMIA
  -
  2
  2
  -
  6
 10
  4
 24
 33.33
PALACIO

TOTAL MIEMBROS
  2
  8
 16
 37F
  -
  -
  -
 63
100.00
ENDOGAMIA
  -
  6
 12
 28
  -
  -
  -
 46
 73.01
RAMÍREZ

TOTAL MIEMBROS
  2
  2
  6
 26
  8
 25
 40F
109
100.00
ENDOGAMIA
  -
  -
  6
 16
  2
  4
  8
 36
 33.02
TOTAL GENERAL MIEMBROS DE LAS FAMILIAS
870
100.00
TOTAL GENERAL MIEMBROS IMPLICADOS EN PAUTAS ENDOGÁMICAS
357
 41.03


De la muestra total de 870 miembros de los distintos troncos familiares de los fundadores, 357 participan de algún tipo de alianza endogámica. No se hace la suma por generaciones, pues el origen cronológico es dispar. El 90.9% de las familias tiene más de una tercera parte de sus miembros implicados en alguna alianza de tipo endogámico, a lo largo de las generaciones; llegando a un tope de 73.01% en el caso de los Palacio. La única familia cuyo patrón es diferente, sin que se sepa el por qué, aunque influye la carencia de datos sobre algunos de sus miembros, es la de los Giraldo.

ALIANZAS MÚLTIPLES ENTRE FAMILIAS

En el caso de los colonizadores del sur de Antioquia no era una costumbre de recién llegados como lo plantea Balmori (1990) para México, la habían practicado por generaciones y continuarían haciéndolo. Toma dos formas complementarias: la primera es cuando hermanos/as de un grupo familiar contraen matrimonio con los correspondientes hermanos/as de otra familia; la segunda se refiere a matrimonios múltiples entre parejas emparentadas entre sí.

En el caso de Manizales se describen ejemplos para distintas generaciones con respecto a los fundadores, pues entre los colonizadores destacados de Manizales, el patrón de matrimonio múltiple es, hasta tres y más generaciones, anterior a su asentamiento en la nueva zona. Y aunque es verdad que la colonización se efectuó progresivamente durante todo el siglo, también es cierto que se pueden trazar algunas de las alianzas múltiples, hasta fechas tan tempranas como el siglo XVII. O sea, el patrón se relaciona en su origen más con las condiciones sociales y económicas del Medievo europeo y el campesinado, pero adaptado posteriormente, a la consolidación de la clase dirigente en la zona de colonización y establecimiento definitivo.

Las alianzas múltiples entre los ancestros de los colonizadores tenían varias variantes: se realizaban en el segundo matrimonio de los viudos; implicaban a varios hermanos de dos familias o, varios hermanos establecían alianzas con grupos de hermanos o parientes de más de dos familias.

En la muestra, entre los ancestros de los fundadores, se encontraron 65 casos de parejas (131 individuos, el 15%) que contrajeron matrimonios múltiples que involucran a hermanos/as de dos familias o más, tal como se aprecia en el cuadro siguiente.

CUADRO 2

Miembros de las 11 familias de la muestra, por generaciones, con los implicados en alianzas múltiples entre hermanos/as – Mh.

FAMILIAS
1ªgen
2ªgen
3ªgen
4ªgen
5ªgen
6ªgen
7ªgen
TOTAL
  %
ÁLVAREZ

TOTAL MIEMBROS
  2
  4
 16
 14
  4
 21
 16
 77
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  -
  4
  -
  4
  8
 16
 20.77
ÁNGEL

TOTAL MIEMBROS
  2
  5
  4
 20
 23
 13
 10
 77
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  -
 12
  -
  4
  -
 16
 20.77
ARANGO

TOTAL MIEMBROS
  2
 16
 21
 13
 29
 45
 42
168
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  6
  -
  -
  -
  -
  6
  3.57
TOTAL MIEMBROS
  2
 15
 19
  6
  4
 12
 20
 78
100.00
A. MULTIPLE
  -
  -
  -
  -
  -
  -
  8
  8
 10.25
ECHEVERRRI

TOTAL MIEMBROS
  2
 11
 10
 13
 10
 16
  8
 70
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  -
  4
  -
  4
  4
 12
 16.66
GIRALDO

TOTAL MIEMBROS
  2
 27
  9
 10
 11
  -
  -
 59
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  4
  4
  -
  -
  -
  -
  8
 13.55
HOYOS

TOTAL MIEMBROS
  2
 13
  8
 23
  2
  4
  5
 57
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  -
 12
  -
  -
  -
 12
 21.05
ISAZA

TOTAL MIEMBROS
  2
  5
  4
 11
 18
  -
  -
 40
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  4
  -
 10
  -
  -
 14
 35.00
MEJIA

TOTAL MIEMBROS
  2
 18
  9
  4
 18
 17
  4
 72
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  -
  -
  4
  5
  -
  9
 12.50
PALACIO

TOTAL MIEMBROS
  2
  8
 16
 37
  -
  -
  -
 63
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  8
  4
  -
  -
  -
 12
 19.04
RAMIREZ

TOTAL MIEMBROS
  2
  2
  6
 26
  8
 25
 40
109
100.00
A. MÚLTIPLE
  -
  -
  6
  8
  -
  4
  -
 18
 16.51
TOTAL GENERAL MIEMBROS DE LAS FAMILIAS
870
100.00
TOTAL GENERAL ALIANZAS MÚLTIPLES DE HERMANOS/AS
131
 15.05


Para apreciar el cuadro se va a desglosar algunos de los más representativos: en la cuarta generación, Matías de Hoyos Villegas (hermano del abuelo de Eduardo Antonio Hoyos, el fundador) nacido en 1737, contrae primer matrimonio en 1759; su esposa muere en 1782 y cinco años después, en 1787, a los 50 años, vuelve a casarse. En ambos casos se involucra en matrimonios múltiples, inicialmente con Rufina Gómez Jiménez, cuyos cuatro hermanos/as eran cónyuges de sus hermanos/as. En segundas nupcias se casa con Francisca Zuloaga Salazar, prima de las dos esposas de hermanos de don Matías. Otro hermano de don Matías se casa con Micaela Gómez Jiménez, hermana de la primera esposa de don Matías y de los tres Gómez Jiménez anteriormente nombrados, pero ella, a su vez era viuda de Fermín Zuloaga Salazar, hermano de la segunda esposa de don Matías.

En la tercera generación de los Arango, Cristóbal Arango Echeverri, nacido en 1720, se casó con Lorenza Ángel Uribe, y la pareja se avecindó en Medellín, en la fracción de El Poblado. Este matrimonio forma parte de un matrimonio múltiple, pues son tres, incluido don Cristóbal, los Arango Echeverri que contraen matrimonio con hermanas Ángel Uribe. Y otras tres hermanas Ángel Uribe contraen, a su vez, con tres hermanos Escobar Peláez que son primos, por lo Vélez, de los Arango en quinto grado de parentesco.

Tres hermanos/as Restrepo López Atuesta se casan con tres hermanos/as Vélez de Rivero. Las dos mujeres Vélez de Rivero contraen matrimonio el mismo día, 16 de mayo de 1717 y su hermano, dos meses después (Arango Mejía, 1993; T2: 508). Ellos son hermanos de la iniciadora de la familia Palacio.

De los seis hermanos de la primera generación de los Gómez, familia aliada de los Hoyos, tres realizaron matrimonio múltiple; otros dos murieron solteros (Arango Mejía, 1993; T1:394). Ahora bien, de los tres primeros, dos hermanos Gómez se casan respectivamente con dos hermanas Jiménez el mismo día, 4 de agosto de 1728, y el tercero lo hace con la hermana de sus cuñadas, cuatro años después, en 1732 (Arango, 1993; T1:472 y 478). Los hijos de éstos son los Gómez Jiménez, cónyuges en matrimonio múltiple de los hermanos Hoyos en la cuarta generación.

Juan Francisco, Ignacia Gertrudis y Manuela Correa, (cuarta generación) los tres únicos hijos de Lázaro Correa y Magdalena Legarda, se casaron con tres hermanos/as Fernández Gómez.

Entre los hermanos de Rosa Isaza Echeverri, casada con Joaquín Echeverri Díaz, se producen tres matrimonios múltiples con hermanos/as Botero Tobón; dos matrimonios con dos primos Villegas Restrepo y dos matrimonios con dos hermanos Palacio Restrepo, a su vez, hermanos del fundador Marcelino Palacio Restrepo, de quien doña Rosa es, además, la suegra.

Esta estrategia, el matrimonio múltiple entre hermanos de dos familias respectivamente, refuerza los lazos de parentesco que se establecen entre los descendientes. Es frecuente que este tipo de matrimonio se presente tanto en las alianzas iniciales como en las sucesivas de los viudos. Es evidente que constituye el fenómeno más importante de los datos de la muestra y es la costumbre más antigua y frecuente; se facilita por la migración constante de estas familias y es la forma por medio de la cual, se realizan las alianzas en los distintos sitios donde se asientan temporalmente.

ALIANZAS ENTRE CONSANGUINEOS

Las familias o pequeños grupos sociales no siempre favorecen la búsqueda de alianzas con otros grupos. Más bien pueden asumir una actitud endógama defensiva, en un esfuerzo por mantener la identidad del grupo y su riqueza. Frecuentemente estas sociedades prescriben matrimonios con categorías particulares de primos. (Howard y McKim, 1983: 211).

Aunque no ha sido muy estudiada la endogamia de parientes, consanguínea, es una costumbre reconocida como patrón de matrimonio preferencial en zonas rurales apartadas o tradicionalmente aisladas por economías naturales y vías de comunicación deficientes y en regiones de poblamiento tardío. Igualmente se manifiesta con fuerza en su contraparte, las clases dirigentes feudales, de clara estirpe terrateniente.

La consanguinidad es frecuente en los matrimonios campesinos; es incluso entre los impedimentos de parentesco, aquel con el que se permite mayor libertad, pero es difícil aducir las razones. Es lo que parecen reconocer los tratados de jurisprudencia eclesiástica de la época, que designan como primera razón susceptible de conllevar una dispensa "la pequeñez del lugar" (Burguière, 1988: 86).

La costumbre fue perseguida tempranamente por la Iglesia. Algunos sostienen que su objetivo era de protección (aunque aún no se conocieran las leyes de la genética) y otros creen que se buscaba aprovecharla con fines económicos.

Goody ha dado una explicación principalmente "económica" de la extensión de estas prohibiciones de matrimonio que caracterizaban especialmente a las actas de los Concilios del siglo VI: al ser beneficiaria de las donaciones y legados de los fieles, que hacen de ella el primer propietario de bienes raíces de la época, y al necesitar riquezas para el mantenimiento del clero secular, de las instituciones monásticas y de las obras caritativas, se opone a todas aquellas prácticas que, en la sociedad del Bajo Imperio, apuntaban a la conservación familiar de los patrimonios (concubinato, segundas nupcias de las viudas, matrimonios consanguíneos, adopción) (Goody, 1985 en Guichard, 1988: 301).

En Francia, las dispensas o permisos para contraer estos matrimonios, se convirtieron en una pesadilla que perduró hasta el siglo XIX, cuando fue aliviada por el Código Napoleón (Rosa, 1989: 126) y por los desplazamientos de la población campesina europea hacia América (Perrot, 1989: 141). Entre los ingleses y luego en sus colonias, como efecto de la Reforma, desde Enrique VIII y refrendado por Isabel I (siglo XVI), se permitían legalmente los matrimonios entre consanguíneos, primos hermanos y parientes cercanos (Freeman, 1968: 262). O sea, desde el inicio del capitalismo se desconocen las prohibiciones religiosas que afectaban estas costumbres endogámicas. A medida que se consolida la industrialización, se reduce este tipo de alianza restrictivo, al cambiar las condiciones materiales de vida, al dejar la tradición. Entonces, dejan de ser objeto de persecución legal o religiosa pero en cambio comienzan a ser rechazadas por la cultura, pues se vuelven comportamientos excepcionales, mal vistos, reprochados en las sociedades modernas (Freeman, 1968: 263).

En Colombia debido a los fuertes rezagos feudales, fue norma de conducta predominante y aún se mantiene en zonas rurales y algunos sectores urbanos aunque, en la mayoría, no se reconoce abiertamente.

Como sucede en casi todas las poblaciones antioqueñas... en ellas los enlaces matrimoniales se verifican entre próximos parientes, circunstancia que, según afirman los entendidos, es perniciosa en la propagación de las razas. Algo habrá en ello cuando, fuera de lo que digan la experiencia y los doctos, el derecho ha enumerado entre los impedimentos dirimentes para las nupcias, el parentesco hasta ciertos grados de consanguinidad (Pombo /1869/, 1992: 76-77).

El estudio en veredas de Aranzazu (Jaramillo y Rivera, 1993: 93-94) demuestra su vigencia actual a pesar de los esfuerzos eclesiásticos por limitarla a través de impedimentos como las costosas y engorrosas dispensas; o de contrarrestarla por medio de facilitadores que permiten el trato a jóvenes de diversos pueblos y veredas, como las romerías entre diferentes localidades. Táctica parecida a la de los bailes populares utilizada, desde mediados del siglo XIX, por los campesinos europeos para ampliar sus horizontes en la elección de pareja (Anderson, 1988: 54).

Con el tiempo las dispensas ya no se perciben como un impedimento religioso sino "como el pasaporte que garantiza la normalidad de la prole" (Jaramillo y Rivera, 1993: 93, 110 y 111).

El proceso de colonización no creó las condiciones para romper con la herencia tradicional de matrimonios endogámicos, la búsqueda de conservar o ampliar su patrimonio se hizo más apremiante. La economía que se desarrolla en las zonas rurales de la nueva frontera agrícola, en minifundios conquistados a punta de paciencia, pleitos y enfrentamientos violentos con los dueños de las concesiones, se reproduce en medio de pavorosas condiciones de atraso.

Terminada la búsqueda de tierra y lograda la independencia en la producción familiar, precariamente instalados en sus parcelas, la población descendiente de los colonos quedó reducida al universo de su vereda con costumbres que se mantendrán profundamente tradicionales, tanto por la pobreza que solo permite los desplazamientos estrictamente necesarios, como por la carencia de vías y por una vida pausada en lo técnico.

Una estrategia probablemente inconsciente, fue aconsejar la conveniencia de los matrimonios entre familiares. Las uniones entre parientes se arreglaban para fortalecer los nexos familiares, robustecer las economías de tíos y primos, y para excluir a la gente de dudosa condición racial y social (Rodríguez Jiménez, 1996: 116).

En la actualidad, esta situación de encerramiento y tradicionalismo impuesto por condiciones objetivas, se mantiene. Cuando se les preguntó a los habitantes de las veredas de Caldas, miembros de Unidad Cafetera, cual era la forma de protesta que consideraban más conveniente, si el paro en su localidad o las marchas a las ciudades, la respuesta fue unánime a favor de las marchas, a pesar de las dificultades y gastos que implican, pues éstas permiten "combinar la defensa de los derechos con la posibilidad de salir de la vereda y conocer sitios y gente nueva" (Oscar Gutiérrez, Coordinador Departamental de Unidad Cafetera, comunicación personal).

CUADRO 3

Miembros de las 11 familias de la muestra con los implicados en endogamia consanguínea.

FAMILIAS
1ª gen
2ª gen
3ª gen
4ª gen
5ª gen
6ª gen
7ª gen
TOTAL
  %
ALVAREZ

TOTAL MIEMBROS
  2
  4
 16
 14
  4
 21
 16
 77
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  2
  -
  -
  -
  -
  2
  2.59
ANGEL

TOTAL MIEMBROS
  2
  5
  4
 20
 23
 13
 10
 77
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  -
  -
  8
  -
  -
  8
 10.38
ARANGO

TOTAL MIEMBROS
  2
 16
 21
 13
 29
 45
 42
168
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  -
  4
  6
 10
 20
 40
 23.80
CORREA

TOTAL MIEMBROS
  2
 15
 19
  6
  4
 12
 20
 78
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  2
  -
  -
  -
  2
  -
  4
  5.12
ECHEVERRI

TOTAL MIEMBROS
  2
 11
 10
 13
 10
 16
  8
 70
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  -
  -
  2
  8
  4
 14
 20.00
GIRALDO

TOTAL MIEMBROS
  2
 27
  9
 10
 11
  -
  -
 59
100.OO
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  -
  -
  -
  -
  -
  -
  O.00
HOYOS

TOTAL MIEMBROS
  2
 13
  8
 23
  2
  4
  5
 57
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  -
  -
  -
  -
  -
  -
  0.00
ISAZA

TOTAL MIEMBROS
  2
  5
  4
 11
 18
  -
  -
 40
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  -
  2
  -
  -
  -
  2
 05.00
MEJIA

TOTAL MIEMBROS
  2
 18
  9
  4
 18
 17
  4
 72
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  2
  2
  -
  -
  3
  2
  9
 12.50
PALACIO

TOTAL MIEMBROS
  2
  8
 16
 37
  .
  -
  -
 63
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  4
  8
  -
  -
  -
 12
 21.87
RAMÍREZ

TOTAL MIEMBROS
  2
  2
  6
 26
  8
 25
 40
109
100.00
ENDOG PARIENTES
  -
  -
  -
  8
  -
  -
  8
 16
 14.67
TOTAL GENERAL DE MIEMBROS DE CADA FAMILIA
870
100.00
TOTAL GENERAL MATRIMONIOS ENDOGÁMICOS ENTRE PARIENTES
107
 12.29


El análisis del cuadro permite constatar que ese tipo de matrimonio involucra a 107 individuos (12%) que contraen matrimonio en parejas conformadas por cónyuges que comparten parentesco cercano.

Y es que el Derecho Canónico limita muy estrictamente el área en que el matrimonio está prohibido, y hay que comprobar si los cónyuges no son consanguíneos o no están unidos por un parentesco que impide el casamiento. El matrimonio no sólo está prohibido a los primos hermanos, sino a los primos segundos y a sus hijos, así como a afines en los mismos grados y a los parientes espirituales... Estas reglas persiguen la endogamia parental, imponen el uso de una memoria colectiva de las relaciones del parentesco muy amplia - extendida a todos los descendientes de cada uno de los tatarabuelos,- y otorgan al Tribunal de la Iglesia, único capacitado para otorgar derogaciones, amplios poderes sobre las estrategias familiares (Bresc, 1988: 405).

LAS ALIANZAS DE LA VIUDEZ: SORORATO Y LEVIRATO

Si uno de los esposos moría, el sobreviviente a menudo se casaba con la hermana del (de la) difunto(a) (Balmori et al, 1990: 30).

El levirato, permite o fuerza a la viuda de un hombre a contraer matrimonio, con el hermano del muerto. Este patrón de comportamiento es obligatorio en algunas sociedades antiguas, tanto prehispánicas como bíblicas y también de los colonizadores recientes de frontera. Sin embargo, en los centenares de casos revisados para este trabajo no se encontró sino un caso de levirato, el de una ascendiente colateral de los Echeverri.

Dos hermanos, Emigdio y José Ignacio Echeverri Jaramillo, fueron cónyuges sucesivos de Manuela LLano Jaramillo (Arango Mejía, 1993; T1: 286).

El sororato es la costumbre que fuerza, o permite a un viudo contraer segundas nupcias con su cuñada, la hermana de la esposa fallecida.

Es posible ejemplificar la naturaleza de la alianza examinando otra práctica corriente, la continuación de la alianza cuando la esposa muere, con el sororato (Kottak, 1979: 113).

En la tradición eclesiástica, estos matrimonios eran considerados incorrectos; especialmente el sororato, quizás porque en aquella época la viudez masculina era más frecuente, debido a la mortandad de las mujeres al dar a luz y porque no hay ejemplos en la Biblia que permitieran justificarlo. Entra tempranamente a formar parte de las prohibiciones canónicas, conjuntamente con otros grados de parentesco por afinidad y hasta el parentesco espiritual, adquirido entre padrinos y ahijados de bautismo que termina constituyéndose en impedimento para contraer nupcias.

La única explicación que se le ha encontrado a éstas restricciones canónicas es la de Goody (1985 en Guichard, 1988: 301) según la cual, la Iglesia se veía afectada en su patrimonio al perder herencias, lo cual debía subsanarse con el cobro de dineros que cubrían las dispensas matrimoniales.

Este edicto del 723 trata acerca de la prohibición religiosa de los matrimonios incestuosos, entre los cuales figura en primera fila el matrimonio entre un viudo y su cuñada, y la evolución del término cognatus generalmente va unida a los esfuerzos de la Iglesia para impedir este tipo de uniones al asimilar el parentesco por unión a un parentesco natural aún más apremiante (Goody, 1985: 273 en Guichard, 1988: 290).

Hasta el Código Canónico vigente entre 1917 y 1959, se mantuvo el impedimento al sororato. En la Codificación de 1959-1983, se aceptan cambios en el sistema de cómputo que van a permitir el sororato. También van a dejar de ser impedimento para la alianza, el parentesco de afinidad salvo en línea recta, ascendente o descendente, y el parentesco espiritual.

Virginia Gutiérrez de Pineda (1994: 474-476) explica la costumbre en el peso de la familia materna en la región y de los lazos con la familia de origen de la madre. Es necesario considerar que la práctica garantizaba también una salvaguarda de la herencia de los menores al unificar el patrimonio familiar. A esa apreciación se puede agregar, además, el interés por el cuidado de los huérfanos que con el sororato quedaban amparados por la parienta más cercana (beneficio que se encuentra expresado en la reforma reciente del Código Canónico).

El alto número de hijos en condiciones de partos mal atendidos debe haber favorecido un alto índice de mortalidad materna. Aparece la tendencia a casarse con una hermana de la esposa fallecida, se trata de estrategias facilitadas por el gran tamaño de las familias, donde a la muerte de la esposa, en su familia de origen, había todavía, hermanas solteras.

SEGUNDO- Fui casado con la señora Tomasa Arango, muerta ha muchos años, y en nuestro matrimonio tuvimos estos hijos...CUARTO- Estoy casado en segundas nupcias y según el rito católico, con la señora Mercedes Arango, en nuestro matrimonio hemos tenido estos hijos... (Mejía Arango, 23 de marzo de 1996: 5a)

CONCLUSIONES

El parentesco aparece como una relación de importancia crucial en la colonización antioqueña: por un lado, son grupos de parientes consanguíneos y afines los que avanzan por el territorio y por otro, el proceso incluye etapas donde algunos parientes se van quedando, los cuales se constituyen en apoyos para las vanguardias.

La memoria histórica excluye a las mujeres que participaron en la gesta, a los colonos que no alcanzan el título de fundadores, a los familiares acompañantes y a los sirvientes. El desplazamiento a través de selvas incultas significó un esfuerzo enorme para esos grupos familiares, que se detenían por una generación e inclusive fundaban poblaciones y sus descendientes volvían a coger camino en busca de tierras no monopolizadas. En el proceso de desmonte iban valorizando baldíos en beneficio de otros. Los representantes y dueños de las concesiones de tierras los seguían de cerca, inclusive entremezclándose a través de alianzas matrimoniales, disputándoles cada centímetro abierto a fuerza de hacha y, a la vez, disfrutando la puesta en valor de sus extensos territorios.

El esfuerzo de los colonos y su tenacidad se guardan en la memoria popular y son parte del sentimiento de identidad de sus descendientes. En la glorificación de la gesta colonizadora se expresa el aprecio por el logro de independencia que significó instalarse en forma definitiva en los terrenos de la concesión, disputando su derecho arduamente. Entre estos colonos, se destaca la determinación de Fermín López, capaz de abandonar lo que ya había limpiado y empezaba a producir, para lograr una parcela por fuera de los inmensos globos de terreno que abarcaba el monopolio de la Concesión.

En la memoria colectiva y la historia regional se destacan unas pocas figuras para recalcar los héroes principales, aquellos que determinaron la fundación de la ciudad y, en general se constituyeron en sus vecinos más prominentes. Es proverbial la lucha entre el hacha y el papel sellado en la cual, los terratenientes, viejos y nuevos, conservaron el 96% de los baldíos (Palacios, 1983: 335).

Entre los colonizadores y sus esposas, hermanas y madres existían pautas de matrimonio que excluían la voluntad individual, sometiéndola a una red de alianzas, en las que el parentesco consanguíneo se retrotrae a generaciones muy anteriores y vuelve a renovarse entre sus descendientes a través de matrimonios entre primos, tíos y sobrinas, a quienes los caldenses llaman primos, que se inician en generaciones tempranas y se refuerzan, entre los fundadores y la generación de sus hijos.

Los patrones de comportamiento matrimonial detectados en las genealogías no sólo incluyen la endogamia entre parientes, que posteriormente caracteriza a la clase dirigente, sino que demuestran la costumbre del intercambio de hermanos/as, permitida por el tamaño proverbial de las familias como una de las más frecuentes uniones entre los antepasados y los propios fundadores, facilitada por la migración que los caracteriza. En cada pueblo donde residen, realizan uniones con grupos familiares escogidos y luego siguen adelante. Sus descendientes en muchos casos vuelven a establecer alianzas entre sí, mezclándose así las dos costumbres endogámicas: el matrimonio múltiple y el de consanguíneos.

Se identifican formas específicas como el sororato, el cual se justificaba y facilitaba por una muy probable mortalidad materna después de múltiples partos. El viudo encartado con una prole numerosa, se unía nuevamente respetando la alianza inicial, garantizando el cuidado de los hijos por su parienta más cercana, todo lo cual era posible por el tamaño de las familias de origen. En tres casos distintos aparece una forma relacionada con el sororato, puesto que también implica a afines, hermanas pero no ya de la esposa fallecida, sino de las esposas de los hijos.

...si bien el matrimonio origina la familia, es la familia, o más bien las familias, las que generan matrimonios como el dispositivo legal más importante que poseen para establecer alianzas entre ellas... si el matrimonio es la unión de dos grupos a los que pertenecen los cónyuges, no puede haber contradicción en el reemplazamiento de uno de los consortes por sus hermanos o hermanas (Lévi-Strauss, 1976: 22-23). 

Las costumbres matrimoniales compartidas y apreciadas por clases de intereses contrarios, originadas en el pasado por condiciones materiales concretas y con objetivos precisos en relación con el patrimonio sea éste de supervivencia o de acumulación, podrían también incluirse en los nuevos análisis de la Pequeña y la Gran Tradición, en los cuales no se hace una dicotomía entre las prácticas y las creencias identificadas como populares y aquellas de las clases dirigentes, sino como patrimonio de ambas, debido a las condiciones de atraso de su época (Burke y Christian en Cátedra, 2000).

En materia de identidad, los patrones de alianza matrimonial que todavía prevalecen en la zona caldense no son sólo heredados de Antioquia. Expresan también el carácter inacabado del desarrollo de la economía nacional, sometida a los intereses y a las trabas del imperialismo. Aparecen tanto en la clase dirigente que los empleó para consolidar su poder y riqueza excluyentes, en una sociedad que no logró su transformación moderna, como entre el campesinado minifundista, el otro polo de ese atraso. Para los primeros, sirven de mecanismo de concentración de patrimonio y para los otros, de amparo a sus exiguas propiedades.

El café, sembrado en terrenos diminutos y en faldas empinadas, a pesar de su fama, no mejoró sus condiciones económicas, no los condujo siquiera a la modernidad (Robledo Castillo, 1998: 68-97). Los campesinos siguen reducidos y mantenidos en la glorificada pequeña propiedad, símbolo de la `civilización' cafetera, término que maquilla la realidad del minifundio, en veredas tan aisladas que sigue vigente "eso que llamaban la gusti loche, que quiere decir encerramiento de lugar" (Párroco de Aranzazu en Jaramillo y Rivera, 1993: 94) y que desde la época medieval es "la primera razón susceptible de conllevar a una dispensa: la pequeñez del lugar" (Burguière, 1988:86). 

La endogamia se convierte en otra manera de demostrar como la colonización antioqueña se desfiguró en sus resultados. El ímpetu de independencia de campesinos que buscaban establecerse en una zona nueva, para desarrollar una pequeña producción independiente, reprodujo las mismas condiciones en la tenencia de la tierra que los habían conducido durante generaciones a migrar, para encontrar una tierra donde pudieran producir con libertad. Si no hubiera sido por el cultivo del café, que les permitió sobrevivir aún en minifundios, habrían fracasado de la misma manera como sucumbió el intento de los colonizadores de las otras zonas de vertientes del país. El resultado, en Caldas, fue que se mantuvieron desde la estructura de propiedad sobre la tierra, el latifundio y el minifundio, hasta los patrones de alianza matrimonial que compartían por necesidad, constreñidos por sus condiciones materiales de vida, con los siervos y nobles de la Europa medieval.


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Anexo 1.

Los datos provienen de Arango Mejía, G. (1993) Genealogías de Antioquia y Caldas. (4 edición), 2 volúmenes. Medellín: Litoarte Ltda,

Los cuadros se inician con el primer español que llegó a la Nueva Granada y con su esposa.

La familia de Joaquina Álvarez Pérez, se inicia con la generación de Diego Álvarez del Pino, muerto en 1590, casado con Justina de los Arcos Cortés.

La familia de Amelia Ángel Jaramillo se inicia con Andrés Ángel de Prado quien falleció en 1703, casado con Catalana Vásquez Romero.

La familia de Joaquín Arango Restrepo, Antonio María y Victoriano Arango Montoya y Ana María Arango Palacio, se inicia con Antonio Arango Valdés casado con Olaya de Zafra Castrillón, quien falleció en 1677.

La familia de José María Correa Ángel se inicia con Pedro Correa de Soto, casado en 1634 con Olaya Collantes.

La familia de Joaquín y Nicolás Echeverri Díaz; de Alejandro y Mercedes Echeverri Isaza se inicia con Pedro Echeverri, quien contrajo matrimonio en 1659 con Juana Isabel Ruiz de la Parra y su testamento es de 1719.

La familia de Vicente Giraldo Zuloaga, se inicia con Francisco Manzueto Giraldo, casado con Sabina Muñoz de Bonilla y fallecido en 1732.

La familia de Eduardo Antonio Hoyos Ángel se inicia con Bernardo Hoyos y Serantes, casado con Elena Burgos Antolínez, quien aparece desde principios del s. XVII.

La familia de Rosa Isaza Echeverri se inicia con Juan Bautista de Isaza, nacido por los años de 1650 contrajo matrimonio con Margarita López Atuesta en 1682, hizo testamento en 1700.

La familia de Benedicta Mejía Londoño se inicia con Juan Mejía de Tobar, contrajo matrimonio con Elvira Ramírez de Coy en 1623 y murió en 1662.

La familia de Marcelino y Eulalia Palacio Restrepo y de Fermina Palacio Isaza se inicia con Jerónimo Palacio Estrada quien contrajo matrimonio con Juana Rosa Vélez de Rivero en 1701.


La familia de Adelaida Ramírez Salazar se inicia con Juan Ramírez de Coy, casado con Juana Sánchez Torreblanca quien murió en 1653.

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